Empezamos el año con una propuesta ecológica y económica: recuperar un antiguo mueble de los años sesenta para darle un nuevo uso y evitar que vaya directo al basurero. Solamente necesitamos pintura, cera, paletina de cerda, minirodillo de espuma, bandeja de pintor, taco de lija, trapo de algodón y guantes de protección (de nylon recubiertos con espuma de PU, para una mayor dexteridad).
Es una tarea sencilla que no te llevará más que un par de horas y resultado es muy vistoso...

1º: Limpiamos bién el mueble y lo lijamos ligeramente (más que nada, para igualar los arañazos existentes). Como hemos escogido una pintura a la tiza (chalk paint) no necesitamos imprimación previa, ya que esta pintura se adhiere fácilmente sobre cualquier superficie.
2º: Sacamos los cajones y los numeramos (después será ,ás fácil colocarlos en su sitio) y procedemos a quitar los herrajes. También quitamos el herraje de la puerta.
3º: Ya estamos preparados para empezar a pintar. Vertemos la pintura blanca en la badeja y con el minirodillo empezamos a cubrir toda la superficie. Con la ayuda de una paletina plana de cerda "recortamos" el mueble (pintamos las esquinas y bordes donde no llegamos con el rodillo). Siempre es mejor comenzar por los colores claros, ya que después limpias con agua los utensilios y los puedes utilizar de nuevo para los colores oscuros. Posteriormente, vamos a por los cajones pintados en dos tonos más oscuros. Dejamos secar un rato y damos una segunda capa, si es necesario (sobre todo en las zonas que no han quedado bien cubiertas).
4º: Una vez que la pintura está bien seca, ponemos cera con ayuda de un trapo. Esta cera es especila para que la pintura no se rasque y salte enseguida /ten en cuenta que no es pintura acrílica, sino de tiza).
5º: Con el mueble bien lustrado, ya solamente falta colocar de nuevo los herrajes y los cajones en su sitio. Y buscar la ubicación perfecta a nuestra "obra de arte"...
Fácil y rápido, ¿no os parece?